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Estos días he leído en The Inquirer un par de artículos de opinión que no comparto y por esta misma razón creo interesante reflexionar sobre ellos. Mantener diferentes enfoques resulta positivo, pues al final, después de un largo debate, se suele haber profundizado mucho más en cualquier materia que cuando existe un pensamiento único.
¿Es Ubuntu un monopolio en el mundo Linux?, a mi modesto entender ni lo es ni podrá llegar a serlo. Ubuntu es software Libre, y por tanto, nunca podría ser controlado en exclusiva por nadie, aunque llegase a tener la totalidad, o casi, del mercado no podríamos hablar de monopolio. Veamos porqué.
Imaginemos un escenario exagerado pero el mejor marco para el asunto que nos ocupa: Año 2015, debido al auge del software libre las compañías de software privativo han quedado reducidas a meros vestigios de lo que una vez fueron, ocupan menos del 1% del mercado. Todas las distribuciones Linux han cedido ante el avance de Ubuntu que en pocos años ha atraído a los desarrolladores y usuarios de Linux. ¿Qué pasaría si Canonical tomase una decisión no compartida por la comunidad?, muy sencillo, nada impediría retomar las viejas distribuciones o incluso hacer unas nuevas derivadas de Ubuntu. El mercado recobraría sin dificultades su equilibrio natural en muy poco tiempo. Pensemos ahora en la situación contraria, el software libre ha perdido la guerra y en pleno 2015 solo existe el software privativo representado en la figura de una compañía llamada Metrosoft. Si dicha compañía tomase una decisión que perjudicase a los usuarios tendríamos que aceptarla, pues aparte de la posibilidad de empezar a desarrollar un nuevo SO desde cero (algo complejo y que llevaría mucho tiempo), no tendríamos nada más. No se podrían hacer obras derivadas, las decisiones sobre el producto que ocupa el mercado se tomarían en una única habitación. Estaríamos verdaderamente en una situación de monopolio de la que costaría salir. En ambos casos hay un producto que es dueño y señor del mercado, pero la diferencia en cuanto a la "propiedad" de dicho producto es la que hace ambas coyunturas muy desiguales. Definitivamente, creo que no hay que confundir los conceptos "monopolio" y "cuota de mercado", aunque a veces relacionados, no significan lo mismo. Segunda parte: ¿Demasiadas distribuciones Linux?. Reflexionemos ahora sobre la conveniencia o no de un esfuerzo tan repartido. Dicen los detractores de la amplia variedad de proyectos presentes en el software libre que tal heterogeneidad causa debilidad, que abandonando muchos de los desarrollos actuales y centrándonos en unos pocos el software libre ganaría en calidad. Sinceramente, no les falta razón, sin embargo a largo plazo el precio a pagar podría ser demasiado alto. No, no me he vuelto loco, tomemos un ejemplo muy cercano. Aprendamos de lo que hasta ahora y salvo que descubramos vida inteligente en otros planetas es el mejor modelo del que disponemos. Sí, lo has adivinado, estoy refiriéndome a nuestro planeta y la evolución de las especies a lo largo de millones de años. Es el nuestro un modelo de ensayo y error, anomalías genéticas que si resultan una ventaja en el medio que ocupa la especie, hacen que los poseedores de esas rarezas tengan mayores posibilidades de reproducirse; de ese modo dichos genes se perpetúan y convierten en la generalidad. Por el contrario, las anomalías perjudiciales otorgan a su portador muy pocas probabilidades de transmitirlas. La naturaleza podía haber optado por un modelo diferente, centrarse en unas pocas especies y seguro que serían más fuertes, inteligentes y mejor preparadas que cualquiera de las actuales, no obstante, si recordamos que la tierra se ha visto envuelta en varias catástrofes a lo largo de su historia... ¿hubiese sobrevivido la vida en la tierra de no haber habido tanta diversidad?, ¿esta heterogeneidad no propicia que todos los rincones del planeta hayan sido colonizados por una u otra especie?. Yo creo que de no ser por el ingente número de formas de vida distintas que hay en la tierra quizá no hubiese nadie en este momento para contarlo. Dejemos que Linux siga el curso de la evolución, al final solo los proyectos que merezcan la pena sobrevivirán, los más adaptados, los más fuertes, ocuparán un lugar preponderante. Muchos quedarán en el camino pero estaremos asegurándonos que en caso de catástrofe siempre habrá alguno que sobreviva. El que haya numerosas alternativas capaces de cubrir las expectativas de cualquier usuario no es malo. Si existiera un único proyecto nos jugaríamos el futuro a cara o cruz. En su naturaleza "libre" está una de sus mayores fortalezas, puede ser que el aparente caos que gobierna el desarrollo parezca perjudicial, pero a la larga es todo lo contrario. Nunca se sabe donde puede aparecer un rasgo de genialidad, si encorsetamos la creatividad humana en un proyecto unitario estaremos renunciando a lo mejor de nuestro potencial. Imitemos entonces las estrategias de un planeta que lleva millones de años ganado batallas por la supervivencia.
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