Eran las siete de la mañana y le esperaba un día duro. El café, un cigarrillo, el afeitado, la ducha… ya son las ocho, buena hora para ponerse en marcha.
Decidió que hoy iría a la ciudad en transporte público, sin duda la mejor opción para moverse por el centro. Subió al autobús pensando en lo tedioso del papeleo con la administración pero no tenía más remedio que resolverlo si quería esa subvención para su negocio, había tenido suerte, las cosas no le iban tan mal después de todo y poco a poco estaba consiguiendo materializar aquella idea que le acompañó desde su juventud. En fin, sólo me hace falta un poco más de capital para conseguirlo y las ayudas que ofrece el Ayuntamiento parecen estar hechas pensando en mí, no pudo evitar que una sonrisa de satisfacción se dibujara en su cara.
Casi sin darse cuenta había llegado a su destino, bajó del autobús y decidió que haría el resto del camino a pie, tenía tiempo y la temperatura era agradable. Llegó de buen humor a las escaleras del ayuntamiento, el paseo le había sentado estupendamente. Subía los escalones de dos en dos silbando una vieja canción cuando oyó una voz grave que le sobresaltó un poco, ¡disculpe señor!, ¡un momento!, levantó la mirada con gesto de sorpresa y pudo ver la figura de un policía que le observaba con seriedad. Lo lamento pero no puede entrar vd. en el Ayuntamiento -dijo el policía-, nuestro protagonista dio un respingo y acertó a balbucear ¿cómo dice?, sí, respondió el agente, solo está permitido el acceso con zapatillas "conserse" y vd. lleva otro tipo de calzado, le ruego que se marche inmediatamente. No puede ser, debe tratarse de una broma, pensaba mientras bajaba las escaleras.
Cruzó de acera y sin salir de su asombro decidió llamar al Ayuntamiento, seguro que es un loco escapado del manicomio, sí, eso es, un desequilibrado que se les ha colado y no lo saben, voy a llamar ahora mismo. En el teléfono sonaron dos tonos de llamada cuando oyó una voz femenina que le dijo cortésmente: "lo siento, para ponerse en contacto con las oficinas del Ayuntamiento debe ser abonado de la compañía "romistar", no aceptamos llamadas de otros operadores". Sintió la boca seca y el teléfono se deslizó de sus manos, el sonido del terminal al chocar contra el suelo lo despertó. Las siete, apagó el despertador y se incorporó en la cama bañado en sudor aunque sin poder evitar una sensación de alivio. Todo había sido una pesadilla.
El café, el cigarrillo, el afeitado, la ducha… ya son las ocho, tengo tiempo de rellenar por internet el formulario de la subvención antes de ir a trabajar. Esperó unos segundos a que Ubuntu terminara de arrancar y abrió el Firefox, ¿dónde estaba esto?, ¡ah!, sí, este enlace, subvenciones. Entonces contempló horrorizado como se abría ante sus ojos una ventana con el siguiente mensaje: "para poder rellenar el formulario de solicitud de ayudas a empresarios necesita vd. el navegador Internet Explorer 5.5 o superior". Se sintió mal y empezó a pensar que tal vez el sueño de la noche anterior no hubiese sido una pesadilla.
…
Si no permitimos que nos digan como debemos vestir o qué compañía de telefonía contratar, ¿por qué no nos importa que la administración nos obligue a usar el software que a ellos les parece bien?.
Usa formatos abiertos, exige que la administración también lo haga y que respeten los estándares, tu libertad merece el esfuerzo.

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